Historia en la Ciudad de Bucaramanga- Sherly Daniela Pacheco Gamboa 10-04
BUCARAMANGA CIUDAD BONITA
Fundada hace 398 años para facilitar la evangelización en las minas de la región, Bucaramanga se fue abriendo paso en la historia hasta convertirse en la quinta ciudad del país. Conozca cómo fueron sus primeros años.
A casi 400 años de su fundación, Bucaramanga ha experimentado un sinfín de cambios estructurales que han transformado completamente el panorama que se pudo apreciar hasta inicios del siglo pasado.
La que antaño fue una tierra de los indígenas guanes, actualmente es reconocida como una de las ciudades más importantes del territorio colombiano.
Bucaramanga fue señalada como tierra de resguardo adscrita a la jurisdicción de Pamplona y se fundó el 22 de diciembre de 1622 por el presbítero Miguel Trujillo y el capitán Andrés Páez de Sotomayor, debido a la dificultad de visitar las minas que había en la región para evangelizar a los indígenas.
Inicialmente, el pueblo fue declarado como un ‘real de minas’ debido a la explotación de oro realizado en sus inmediaciones, siendo así la sede de la alcaldía mayor de dichas minas.
SUS PRIMEROS PASOS FUERON:
La industrialización inicia en Colombia bajo los efectos de las crisis mundiales de la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión de 1929, pues éstas suponían condiciones comerciales y económicas, incluyendo políticas estatales para frenar la ola de la crisis mundial, que favorecieron el surgimiento del proceso. Desde el punto de vista sociológico, la industrialización despega5 , predominantemente, por la estrategia de desdoblamiento de la burguesía negociante, capitalistas con negocios en varias actividades productivas y no productivas que poseían un importante capital económico y social, de origen patrimonial -frecuentemente hacendatario- que, desde el siglo XIX, era invertido en las explotaciones agro-exportadoras -quina, tabaco y café- e igualmente en el comercio de importación, la minería, la banca y las tierras -urbanas y rurales- para la especulación (Echavarría, 1999, pp. 73-74 Y SS.)6 . Esta estrategia de "diversificar" inversiones fue, en parte, una práctica económica surgida frente al riesgo que implicaban las guerras y las crisis mundiales; pero también fue una crisis, específicamente la de 1929, y la respuesta de la política económica que conllevó, la que hizo de la inversión en la industria una oportunidad de obtener beneficios a corto y mediano plazos para estos jóvenes capitalistas. El papel de los inmigrantes, en principio, no fue preponderante, a diferencia de otros países de América Latina como Chile, Perú y Argentina, pero sí fue creciente, hasta cierto punto, salvo en casos como el de Barranquilla7 y el Valle del Cauca (Urrea y Arango, 2000; acampo, 1981, p. 132)8 en donde, desde un principio, las actividades económicas fueron controladas en buena medida por extranjeros. Sin embargo, acá nos ocuparemos del factor social que, a nuestro modo de ver, es más significativo sin que esto les quite importancia a los capitalistas extranjeros, es decir, una clase social de negociantes capitalistas -terratenientes las más de las veces- que construyeron su trayectoria de clase tanto en lo rural como en lo urbano -pero, principalmente en el segundo ámbito- y dentro de la cual surgieron los industriales como fracción de clase para constituirse paulatinamente en la burguesía industrial a partir de los años cuarentas. Como hipótesis, se puede plantear que estos capitalistas asumieron la estrategia de diversificación motivados no sólo por el riesgo y estímulos que representaban guerras internas y las crisis internacionales, sino también por ciertos ideales industrializantes que surgían, presumiblemente, de observar lo que ocurría en países capitalistas y en los vecinos aventajados, catalizados por las nuevas posibilidades de ganancia.

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